La Quinta Brasería
Estilo de vida

El restaurante La Quinta Brasería nos enamora

agosto 31, 2019

La Quinta Brasería se encuentra en pleno corazón del barrio sevillano de Santa Catalina, a un paso del Palacio de las Dueñas y la Encarnación, en pleno centro histórico de Sevilla. Este espacio está diseñado para que tengas una óptima experiencia gastronómica y nosotros queremos contarte cuál ha sido la nuestra en este magnífico restaurante.

Desde la calle vemos la casa sevillana de principios de siglo XX  a dos alturas con enormes ventanales desde las que podemos ver un interior muy cuidado. La luz que proyectan las grandes lámparas de araña invitan a disfrutar de una comida pausada que describe el término Slow Food. En el interior encontramos un cuidado diseño que presta especial atención al detalle y confirma que La Quinta Brasería nos regala una experiencia a disfrutar con todos los sentidos. 

En la cocina se busca la materia prima directamente del agricultor o ganadero de la zona utilizando sólo productos de primera calidad como las carnes de raza, productos del mar y hortalizas. La carta está muy bien diseñada y es que se nota que el  producto se prepara con cariño para que brille con luz propia.

Nos sentamos a la mesa en el patio central de esta gran casa alejados de cualquier ruido de la ciudad y donde el personal nos trató de maravilla. Para beber un ribera del duero de la casa riquísimo y unos entrantes de paté de perdiz a la pimienta servidos con un pan estupendo y unas chistorras que nos supieron a gloria. Para el centro croquetas de berenjenas ahumada y scamorza y unos rollitos crujientes de bacon, gamba y queso todo exquisito y como platos principales: arroz negro con chipirones acabado en la brasa, riquísimo, secreto ibérico laqueado confitado durante 9 horas, acompañado de unas verduras frescas y pan de trigo con las que prepararte unos tacos estupendos y el tercer plato igualmente maravilloso de calabacines y berenjenas con burrata stracciatella. Platos generosos y muy bien presentados que nos hicieron la boca agua. También hubo espacio para el postre, torrija con helado con flambeado de ron y un cóctel Cosmopolitan que nos encantó. Todo un detalle los mini gintonics cortesía de la casa.

Albert Granados y Gonzalo Villalba socios del grupo Panot y propietarios de los restaurantes Catalina y Catalina casa de comidas y más ofrecen una cocina que nos acerca al mar y a la montaña de su Cataluña natal y que merece totalmente la pena probar. Nosotros nos vamos felices con la promesa de volver en invierno para degustar la calçotada que preparan cada año al calor de una buena chimenea.

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